Franco Rodrigo Fragapane es un delantero de Boca Juniors, de 18 años, que arrancó el año jugando en la Quinta división y ahora, alterna entre el equipo de Reserva y el plantel de Primera.
Fragapane, hijo de papá fletero y mamá peluquera, nació el 6 de febrero de 1993 en la Ciudad mendocina de Godoy Cruz, donde jugaba en Huracán Las Heras. Llegó al Xeneixe cuando tenía tan sólo 11 años de la mano de Ramón Maddonni y desde ese momento, hasta hace unos meses atrás, vivió en Casa Amarilla. Ahora, desde el mes de Julio, alquila un departamento cerca del club en donde vive con su hermano.
A la hora del juego, a Franco le gustan David Villa y Kaká. Aunque su devoción es alguien con quién lo compararon mucho desde que llegó a Boca: Rodrigo Palacio. “De Rodrigo me gusta todo. Cómo se mueve en la cancha, cómo define, su velocidad. Es un grande”, comenta Fraga sobre su ídolo.
El gran crecimiento del mendocino se produjo, sin ninguna duda, en los últimos meses. Primero, cuando en Julio, dejó la Quinta división, que acaba de salir campeona de la Copa Campeonato, y fue llevado a la pretemporada que realizó el equipó de Primera en Brasil. Después, una vez de vuelta en Buenos Aires, jugó varios partidos con la Reserva e incluso llegó a estar en el banco de suplentes del conjunto de Julio Cesar Falcioni frente a Estudiantes de La Plata.
También, con su convocatoria a los Juegos Panamericanos de Guadalajara para formar parte del plantel Sub20 de Walter Perazzo. Allí, el mes pasado, disputó en total cinco de los seis partidos de la competencia y convirtió el gol de la victoria de la selección albiceleste frente a Costa Rica.
A miles de kilómetros de acá, el Seleccionado argentino Sub 20 que está participando en los Juegos Panamericanos de Guadalajara derrotó a Cuba por 1 a 0 con gol de Matías Laba. De esta manera, finalizó primero en el grupo con 7 unidades y avanzó a las semifinales del torneo donde enfrentará a Uruguay, Trinidad y Tobago o México. Mucho más cerca, en Buenos Aires, distintos medios hicieron eco de la noticia y la abordaron de diferentes maneras.
El diario La Nación, quien tituló: “El fútbol ya está en semifinales”, resaltó lo complicado que le resultó el partido al conjunto de Walter Perazzo sobre todo por la forma de jugar de Cuba, replegado atrás y apostando al contraataque. Parecido a esto, Clarín hizo hincapié en lo difícil que se le hizo a la Argentina crearle situaciones de peligro a un cerrado seleccionado cubano y remarcó los más de treinta grados que había en el mediodía de Guadalajara cuando comenzó el encuentro.
Infobae, en cambio, fue duro frente a la selección y publicó que no jugó bien y se quedó con la victoria sólo porque enfrente estuvo un rival limitado. Aunque también aclara que la parsimonia que mostraron los chicos de Perazzo pudo haber sido por el sofocante calor y el saber que hasta con una derrota por dos goles se aseguraban el pasaje a semifinales.
Otros enfoques fueron los que abordaron La Razón y Olé. El primero, le dedicó un espacio a las declaraciones del DT argentino luego del partido. “El empate hubiera sido injusto y no entiendo cuál es el motivo por el que los mexicanos siempre nos abuchean”, dijo Perazzo. Mientras que Olé, fue más allá, y sin dejar de lado la victoria argentina, le entregó media página a los probables rivales de la Selección en semifinales.
Así, los medios argentinos vivieron el pase de la Selección a la próxima ronda de los Juegos Panamericanos dejando algo bien en claro: La noticia es una, los puntos de vista muchos.
Bruno Leonel Vides es un delantero de 18 años que actualmente alterna entre la Quinta División y la Reserva de Lanús.
Vides llegó al Granate a principios de 2010 proveniente de Juventud Antoniana de Salta y a partir de ese momento desparramó su talento tanto en la Quinta y Sexta División, como en la Reserva, en donde se consagró campeón siendo titular en las últimas fechas del campeonato. Ese equipo, donde el Negro se dio el gusto de convertirle un gol en la goleada a River en la última fecha, fue conducido por Rodolfo Graieb. DT que no guarda elogios para Bruno: "Es un delantero que cumple muy bien su rol, tanto fuera como dentro de la cancha, a pesar de tener sólo 18 años. No sólo hace goles, sino que también sabe asociarse con el resto de sus compañeros. Además, es muy ordenado tácticamente y sacrificado a la hora de recuperar la posesión. No hay que dejar de lado el hecho que tenga ese plus de querer ser siempre el mejor", señala Rodo.
En su primer año en el club, Vides se consagró campeón de la Sexta División de AFA con 23 goles. Motivo de sobra para ser tenido en cuenta por la Selección. En total, integró la Pre-Selección Sub 18, jugó algunos partidos con la Sub 20 bajo las ordenes de Walter Perazzo, y fue Sparring de la Selección Mayor en la última Copa América.
Su notable crecimiento le dio la posibilidad también de participar de la pre temporada del equipo de Primera donde no pudo escapar del clásico bautismo cuando fue sometido a la famosa pelada. Allí, entrenó bajo las ordenes de Gabriel Schurrer y compartió trabajos con los jugadores más experimentados del plantel como Mauro Camoranesi, Mauricio Caranta y Diego Valeri. "Estar jugando en inferiores, luego en Reserva y después en Primera es un salto muy grande. Compartir el vestuario con grandes jugadores es algo muy lindo, y me viene muy bien a mí en lo personal", cuenta este joven delantero salteño categoría 1993 que tiene como referentes a Carlos Tevez y Silvio Romero y que sueña con algún día jugar en el fútbol inglés.
Hoy en día es sabido que Pablo Aimar es un excelente jugador de fútbol que hizo sus primeros pasos en las inferiores del Club Atlético River Plate. Que vino junto a su padre desde Río Cuarto, realizó una exitosa prueba en el club de Núñez y que enseguida fichó con River donde años después debutaría en Primera. Pero lo que muchos no saben es que Aimar desistió de la idea de jugar en el Millonario y el propio Daniel Passarella, por aquel entonces Director Técnico de la Primera, tuvo que llamar a la casa para convencerlo.
La historia se remite a 1993. El padre de Aimar, amigo del coordinador de las Inferiores millonarias Héctor Pitarch, trae a Pablito, de por entonces 14 años, desde Córdoba para hacer una prueba en el Club. Pero el paso del payaso por River sólo duro veinte minutos. Es que a Pablo no le gustó mucho la idea de jugar allí. Así que se cambió y se volvió a Río Cuarto para seguir jugando en Estudiantes. Su razón, como la de la mayoría de los chicos del interior, era que no quería estar lejos de su familia.
Así que mientras padre e hijo volvían a su ciudad natal, Daniel Pasarella, alojado en un hotel con el equipo de Primera, le preguntó al Presidente Millonario Alfredo Davicce que había pasado con las pruebas de esa mañana. “Me dijo Pitarch que había un pibe que la rompió, Aimar se llama. Pero no quiso quedarse, dice que no le gustó”, le contestó el presidente. Pasarella, sorprendido por como habían dejado ir al jugador, no dudó un segundo y se comunicó urgente con Pitarch para pedirle el teléfono de la casa de Aimar. Una vez que lo consiguió poco le importó el horario, era alrededor de la una de la mañana, y llamó al domicilio del Payaso donde lo atendió el padre. “Hola, ¿Hablo con la casa de Pablo Aimar? Quisiera hablar con el padre de Pablito”, le preguntó el Káiser. “Si, él habla. ¿Usted quién es?”, Contestó el Señor Aimar sorprendido por el horario del llamado. “Mire, soy Daniel Passarella y quería saber porque no trae a Pablito a jugar en River”, se explayó el DT Millonario hasta que fue interrumpido por la voz del otro lado que le dijo: “Si usted es Passarella, yo soy Juan XXIII” y enseguida le cortó.
Todavía impresionado por la respuesta del hombre, Passarella le contó a Pitarch lo que había sucedido, y fue este mismo quién volvió a llamar al señor Aimar para decirle: “¿Como le vas a cortar a Passarella? Ya con el tema aclarado, Daniel se comunicó nuevamente con la casa del Payaso y esta vez todo salió redondo. A fin de ese año, Pablo se incorporó a la cantera Millonaria para convertirse en unos años en uno de los Ídolos de la hinchada riverplatense.
Cuatro años más tarde de este malentendido, Pablo ganó el Mundial Sub 20 de Malasia y todo el equipo de Pekerman festejó junto a su familia la obtención del título en el predio de Ezeiza. Lugar donde al mismo tiempo concentraba la Selección mayor, dirigida por el propio Daniel Passarella, para las Eliminatorias de Francia 98. Enterado de la situación, el Káiser les dio el día libre a sus jugadores con la condición de que tenían que reencontrarse allí a la noche.
A la vuelta, el portero del predio le dijo a Passarella que un hombre aguardaba por él desde hacía un largo tiempo en el hall. Al acercarse, el señor le dijo: “Usted no me conoce pero yo le quería agradecer por todo lo que ha hecho por mi hijo y por mi familia. Cumplió sus promesas y eso habla muy bien de usted. Un gusto conocerlo, yo soy el que le dijo Juan XXIII”.